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lunes, 14 de noviembre de 2011

El credo

-. Quisiera ser amigo del que no tenga amigos, y encontrar gozo atendiendo a las necesidades del pobre.
-. Quisiera visitar al enfermo y al afligido e inspirar en ellos el deso de buscar la fe para sanarse.
-. Quisiera enseñar la verdad a fin de que el mundo la comprenda y reciba las bendiciones que resultan de vivirla.
-. Quisiera salir en busca del que haya errado el camino y tratar de lograr que vuelva a una vida recta y feliz.
-. No quisiera forzar a las personas a vivir de acuerdo con mis ideales, sino más bien inducirlas amorosamente a hacer lo correcto.
-. Quisiera vivir con las masas y ayudar a mis semejantes a resolver sus problemas a fín de que su vida terrenal sea más feliz.
-. Quisiera evitar la publicidad de los puestos altos y desanimar la lisonja de los amigos irreflexivos.
-. No quisiera herir a conciencia los sentimientos de nadie, ni aún los de aquel que hubiere sido injusto conmigo, más quisiera procurar ponerme al servicio de él y hacerlo mi amigo.
-. Quisiera vencer la tendencia al egoismo y los celos y regocijarme en el éxito de todos los hijos de mi Padre Celestial.
-. No quisiera ser enemigo de ningún alma viviente.
-. Sabiendo que el Redentor de la humanidad ha ofrecido al mundo el único plan que nos permite progresar y cuktivar nuestros talentos plenamente y que nos hará realmente felices tanto aquí como en la vida venidera, siento que no es sólo mi deber sino un bendito privilegio diseminar esta verdad.

domingo, 4 de septiembre de 2011

¿ Seguimos a Cristo?



Existe una bien definida línea semarcatoria entre el territorio del Señor y el diablo.
Si uno permanece del lado del Señor, el adversario no puede trasponer la línea para tentarlo. Uno está totalmente a salvo mientras permanece del lado del Señor, pero si decide pasar para el lado del diablo, automáticamente entra en su territorio y queda a merced de su poder, y de seguro él hará todo lo que esté a su alcance por alejarle del territorio del Señor, sabiendo que la única posibilidad de destruirle es mantenerle lejos de la zona de seguridad.

Citado por Charle Didier en el artículo ¿Seguimos a Cristo? de la revista Liahona febrero 1982 pags 98-99